jueves, diciembre 07, 2006

Obras con Calma


Pasé cien veces por su casa, y no había nadie, no estaba ella, solo una melodía que bien podía salir del timbre de su puerta. Aquel sitio parecía estar en obras, y me desesperaba por no poder ver un atisbo de letras, una sospecha de vida. Cada vez que pasé por esa fachada negra y aún vacía, recordé, y un poco avergonzado, las veces que la salpiqué con mi esperma, cuando sus letras, que ya no están, y sus imágenes, que se me fueron, me hacían el amor con la pasión que nadie hizo, extasiándome y llevándome al desborde, en aquellas tardes reinventadas y tan extrañas de locura desatada.

A ella.
Maik Underground

3 comentarios:

calma dijo...

Gracias cielo, eres un amor, un gran poeta e intuyo que un hombre magnífico. Sabes que siempre he estado aquí, pronto volveré a escribir, mejor dicho, a publicar, porque escribir lo hago a diario, a veces lo plasmo y a veces sólo lo lee mi mente, que de todo hace prosa o poesía. Por eso me agoto, creo que vivo y he vivido toda mi vida encerrada en un folio, que todo es letra, todo es literatura, nosotros somos literatura, y también lengua.
Gracias otra vez mi niño, todo un honor para mí tus letras y su contenido.
Un beso largo, muy largo...

calma dijo...

Preciosa la canción de Calamaro...
yo también me muero...
Gracias por tus palabras de hace un momento, de ayer, de mañana... gracias cielo...
Dulces sueños

calma dijo...

Un placer jugar contigo...
Besos y cariños...